Zapatos metálicos

No encuentro donde están escritas todas esas tonterías y, a veces, me imagino con familia y un trabajo normal; con alguien a quién decir buenas noches y alguien que me despierte con su risa por la mañana. Me imagino sin alcohol, sin tabaco, sin desconocidas, sin noches interminables y amaneceres con gafas de sol. A veces, me imagino estas cosas pero no soy yo. Es alguien diferente que habla como yo, que se mueve como yo, pero que no soy yo.

Dibujo con las manos una ilusión a la que doy forma y pinto unos ojos diferentes, hasta que me imagino follando y la realidad se impone a la ensoñación. Cuando pase un montón de tiempo, quizás vuelva a pensar en estas cosas, a repetirme las mismas preguntas, pero ahora estoy en medio de donde quiero estar, con las responsabilidades guardadas en el fondo de mi mochila aunque me sienta como un yogur apunto de caducar.

 

El sonido de nuestros pasos

Cuando por fin pude encontrarle estaba sentado en el banco de una iglesia. Nadie me dijo que buscara allí, fue sólo una corazonada que acerté y, como no sabía si me había visto, tampoco yo dije nada y, simplemente, me senté a su lado. Estuvimos un rato así: en silencio y sin movernos mientras pude comprobar que sus zapatos estaban sucios, como si hubiera andado durante horas.., lo que me hizo preguntarme cómo habría llegado hasta allí.

Finalmente me dijo: No tienes que esperarme.

Apenas me miró un momento antes de fijar de nuevo la vista al frente y, lo dijo en una voz tan baja, apenas un murmullo, que tardé unos segundos en comprender que había hablado. Una Virgen extendía su mano hacia nosotros y, no me preguntes el por qué, aquel gesto me pareció muy apropiado, porque cada uno de nosotros elige a quién proteger y de quién protegerse.

No está escrito

Casi todo se puede resolver, pero hay ecuaciones que planteas que están más allá de todo lo que he estudiado. ¿Pretendes que te dé la respuesta? Mejor, échame de menos porque me largo. ¿Dónde están las tormentas?, ¿me llamarás desertor? No gracias, no volveré a ser la diana para todos tus dardos, ni aquel idiota cegado e irracional.., ahora soy sólo el tipo que se cura la resaca.

Forma parte de mí saltar al vacío, esperar que todas las estupideces desaparezcan. Prometo ponerme a salvo el fin de semana y buscar todos los decepcionantes premios que ofrecen las noches de los sábados. Te llegarán noticias mías en forma de carta sin remitente: No hagas caso, no es verdad todo lo que cuentan.

Decirlo antes

Todos hablaban pero nadie estuvo allí, empleando la saliva que debieron haber guardado para algún momento en que sirviera para arreglar algo roto. No lo hicieron. Ganas de hacerse notar y mucho imbécil. Para no haber visto nada, los detalles eran numerosos, historias que se inventan rápidamente, protagonismo que se infla buscando los quince minutos de fama.

Cretinos.

Beber directamente de la lata

Mentir es sencillo, sólo hay que contar las cosas al revés de como ocurrieron y jurarlo si es necesario. Mentir no es aparcar el coche cerca del río, es meterlo dentro y esperar que arranque cuando decidamos sacarlo de allí.

La mentira, a veces, es necesaria. Puedes estar absolutamente seguro de ello. Pero luego la habitación comienza a hacerse muy pequeña en medio de una casa muy grande llena de muebles y cuadros, con gente que te mira como si no entendiera nada y la calefacción estuviera puesta a la máxima temperatura.

No se creyó mis mentiras, había soñado que ella lo hacía pero no fue así y, partir de ese momento, para ella sería tan sólo un recuerdo.

Canciones tristes y chicas nerviosas

Alguien me dijo la mejor manera de conseguirlo al tiempo que otro lo negaba, otro me llamó grande cuando yo me sentía muy pequeño y alguien acertó cuando yo empezaba a equivocarme.

Si pudieras contar conmigo para cambiar las cosas, te lo diría; pero mejor busca en otro sitio, no entra en mis planes dar golpes de timón ni estrellarme contra los muros que me pones delante.

El suelo se mueve bajo mis pies y me hace sentir pequeño. Escucho los latidos de mi corazón para poder preguntarme si la sangre que bombea está libre de culpa y decido que no, porque es la misma que entra y sale continuamente y está manchada por todos mis pecados.

Si te caes del cielo prepara un buen montón de vendas

Nunca se es demasiado joven. Tampoco demasiado viejo. A distancia los observo a todos ellos como si pensase que puede servir para algo. No hace demasiado calor, llega el tiempo de la lluvia y los truenos, y sentado en el bar leo tu carta de despedida.

De nada sirve esperarte, no volveré a verte. El motor está en marcha y te lleva lejos como la niña asustada que nunca fuiste. El bar casi vacío, el camarero a sus cosas y un tipo con pinta de haber sobrepasado el límite (de lo que puede aguantar) apura su cerveza con la mirada perdida.

– Y acabarás en brazos de cualquier cretino- murmuro a mi cerveza.

El camarero sube la música y comienza a cantar en voz baja. Me resulta extraño ver a un camarero contento. Es un viaje no previsto. Imagino que todo depende del tipo de alma que tengas, puede ser del tipo juvenil, del tipo cristales rotos, del tipo mala suerte, del tipo canalla, del tipo incapaz de centrarse, y así decenas más. Los pasos definitivos se dan deprisa y comienza a llover sobre ti mientras esperas el destino que te condena a ser un infeliz. Supongo que, a estas alturas, pasada la etapa de piernas temblorosas, estoy en ello. En vez de estar a muchas cosas me dedico sólo a morirme por dentro víctima de mis propias decisiones.